En México, a pesar de los discursos triunfalistas, no existe un proceso de pacificación generalizado. El ejemplo más reciente se...
En México, a pesar de los discursos triunfalistas, no existe un proceso de pacificación generalizado. El ejemplo más reciente se registró en la CDMX, en donde fueron asesinados dos colaboradores del círculo más cercano de la jefa de gobierno, Clara Brugada —Ximena Guzmán, su secretaria particular, y José Múñoz, uno de sus principales asesores—. El hecho, concertado con altísimo nivel de profesionalismo criminal, reveló la capacidad del crimen organizado para vulnerar el aparato de seguridad y justicia de cualquier entidad federativa.
Tomando en consideración no solamente la violencia homicida, sino todas las formas de violencia delictiva de alto impacto, es posible identificar 31 balances muy negativos (algunas entidades cuentan con balances negativos en más de un delito). Es decir, son estados en donde las violencias mantienen altos niveles y en crecimiento constante.

Focos de violencia: entidades como la CDMX, Sinaloa, Puebla y Tabasco experimentan un deterioro acelerado de la seguridad en varios frentes. En otras, los problemas prevalecen desbordados, como Colima, Morelos y Sonora. Hablamos principalmente de estados en donde la actividad del crimen organizado se encuentra detrás de la violencia delictiva, ya sea por la disputa del territorio o la explotación consolidada de los mercados ilícitos.
Focos de paz: únicamente en estados como Yucatán, Querétaro y Coahuila se detectan políticas públicas robustas, con soporte técnico en materia de seguridad y justicia. También resulta relevante que entidades como Zacatecas o Chiapas transparenten sus buenas prácticas y contribuyan a la pacificación del país socializando sus experiencias de éxito.

Violencia homicida
La reducción de los homicidios dolosos como producto de la política pública es cuestionable ante el descubrimiento incontenible de fosas clandestinas y predios para la desaparición de cadáveres en todo el territorio nacional.
Extorsión
La expansión del delito de extorsión a lo largo del país da cuenta de su centralidad para financiar las actividades del crimen organizado. Además, la facilidad para su comisión y su altísimo nivel de impunidad, cercano al 100%, revela la profunda debilidad de policías y fiscalías.
Narcomenudeo
El narcomenudeo ha recobrado importancia en los últimos años debido a la diversificación del mercado de estupefacientes. La distribución de drogas sintéticas, incluido el fentanilo, ha adquirido importancia para financiar otras actividades criminales, como la disputa de los territorios.
Secuestro
Hay evidencia de que, sin importar el rango salarial, en México todos los segmentos poblaciones son potenciales víctimas de este delito.
Robo de vehículo
Los vehículos robados suelen ser utilizados para la comisión de otros delitos. Para muestra, en la ejecución de los colaboradores cercanos de la jefa de gobierno de la CDMX, los sicarios utilizaron, de acuerdo con la fiscalía capitalina, más de un vehículo automotor robado.
Robo a negocio
Este delito afecta a grandes, medianas y pequeñas empresas, aunque son las PyMEs las que más resienten ser víctimas de este acto delictivo.
Robo a transportista
Esta actividad delictiva altera cadenas productivas, rompe cadenas de distribución, encarece las operaciones comerciales y crea mercados negros para la venta de productos robados, lo que afecta a grandes, medianas y pequeñas empresas.