El primer año de Gobierno de la actual administración invita a un análisis equilibrado. Por el lado positivo, destaca una...
El primer año de Gobierno de la actual administración invita a un análisis equilibrado. Por el lado positivo, destaca una notable madurez frente a la volatilidad de la relación con Estados Unidos, en donde México ha optado por un pragmatismo estratégico. Esta «frialdad» analítica ha permitido navegar la asimetría de poder con eficacia, manteniendo a México como un actor indispensable en la mesa de negociación del T-MEC.
En el ámbito interno, la justicia también ofrece algunas señales de esperanza: el giro en la Fiscalía de la CDMX hacia un modelo de litigación responsable y atención a las víctimas sugiere que la transformación institucional, aunque lenta, es posible cuando se enfoca en resultados y no solo en burocracia.
Sin embargo, para consolidar estos y otros avances, es imperativo atender los retos fiscales. El déficit cercano al 4% del PIB y la caída en la inversión física son señales de alerta que no deben ignorarse, pues comprometen el crecimiento futuro. El apoyo a Pemex sigue representando un costo significativo que presiona el costo financiero de la deuda, la cual ya alcanza el 53.1% del PIB. Para fortalecer la credibilidad de instituciones clave como Banxico y asegurar la estabilidad de largo plazo, el camino hacia adelante requiere conciliar la ambición social con una disciplina fiscal rigurosa. Este primer año sienta las bases de un modelo que, con ajustes precisos en inversión y eficiencia energética, tiene el potencial de transformar los claroscuros en un panorama de certidumbre y desarrollo compartido.
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NOTA: Las opiniones vertidas por nuestros especialistas en los distintos medios informativos, reflejan su postura personal y no necesariamente la de México Evalúa.
Dos maneras opuestas de hacer frente a Trump

La eficacia de un gobierno no se mide por sus intenciones, sino por sus resultados. Bajo esta premisa, Luis Rubio, director de México Evalúa en su columna “Eficacia”, publicada en Reforma, contrasta las estrategias de México y Canadá frente a la postura disruptiva de Donald Trump y su embate contra el orden mundial. Mientras Canadá, liderado por Mark Carney, ha optado por una respuesta emocional y combativa —percibiendo los ataques de EE. UU. como una traición histórica—, México ha mantenido una postura pragmática y transaccional. La presidenta Claudia Sheinbaum ha privilegiado la frialdad y la consistencia sobre la ideología, reconociendo la profunda integración económica y la brutal asimetría de poder. El discurso de Carney en Davos resonó por su firmeza (“si no estás sentado a la mesa, eres parte del menú”), mientras que el enfoque mexicano centrado en la operatividad del T-MEC pese a las tensiones, se perfila como una estrategia más eficaz ante la incertidumbre global.
Éxitos económicos que se fracturan: déficit y credibilidad

En su columna para El Universal, Mariana Campos, directora de México Evalúa, explicó cómo durante los años noventa, América Latina adoptó las reformas del Consenso de Washington para superar la crisis de los ochenta. México fue de los países que más firmemente las implementó: apertura comercial, disciplina fiscal, fortalecimiento institucional y autonomía del banco central. Durante un tiempo, los resultados fueron positivos: menor inflación, mayor crecimiento y recuperación de la confianza. Incluso, México recuperó el grado de inversión en 2000, aunque hoy ese legado muestra señales de desgaste. Desde 2020 el déficit no baja del 4% del PIB, en un contexto de bajo crecimiento que aumenta el peso de la deuda y debilita la credibilidad fiscal. Este entorno ha abierto un debate sobre Banxico. Sin evidencias de pérdida de autonomía, el deterioro fiscal ha comenzado a contaminar la percepción de su política monetaria, alimentando dudas sobre una posible “dominancia fiscal”. El riesgo es que la credibilidad del banco central —clave para la estabilidad— se erosione gradualmente.
¿“Una Fiscalía Que Sirva” a la vista? Tal vez la CDMX

Aunque un año es poco para transformar una institución anclada en prácticas del viejo sistema, el primer informe de la nueva titular de la Fiscalía de la Ciudad de México marca un giro relevante. Por primera vez, el énfasis está en litigar, judicializar y obtener sentencias, y no sólo en integrar expedientes. Pese a que la reforma penal acusatoria debía operar plenamente desde 2016, muchas fiscalías —incluida la capitalina— nunca completaron la transición, a diferencia de los tribunales que sí transformaron su operación. El informe destaca 5,945 sentencias, 90% condenatorias: una cifra aún modesta, pero relevante por el objetivo que plantea. Entre las novedades está el Modelo Integral de Litigación, que busca que un mismo fiscal sea responsable del caso de inicio a fin, evitando la dilución de responsabilidades. También se resaltó el uso de mecanismos alternativos y salidas tempranas con énfasis en la atención a víctimas. Los retos siguen siendo grandes. Aun así, el informe sugiere que la Fiscalía podría estar dando los primeros pasos hacia una procuración de justicia más efectiva y orientada a las personas. Un análisis del Programa de Justicia publicado en Animal Político.
NUESTROS DATOS
Qué funcionó y qué falta para fortalecer en el gasto público

PRÓXIMAMENTE
Te esperamos este 9 de febrero a las 10:00 hrs para analizar los datos más relevantes y conocer las recomendaciones de México Evalúa que buscan contribuir a fortalecer la estrategia de seguridad pública.
Participan:
– Mariana Campos, directora general de México Evalúa
– Armando Vargas, coordinador del programa de seguridad de México Evalúa
– María Arocha, gerente de investigación para Centroamérica en ACLED
– Mario Pavel Díaz, director general de Gestión Estratégica del C5 de la CDMX
– Víctor Manuel Sánchez, secretario general de la Universidad Autónoma de Coahuila
