Durante las últimas dos décadas, México ha impulsado transformaciones relevantes en su sistema de justicia penal, incluyendo la transición al modelo acusatorio y la creación de fiscalías con mayor autonomía institucional. Estos cambios han representado avances importantes; sin embargo, la consolidación de una procuración de justicia efectiva requiere fortalecer las capacidades operativas, organizacionales y humanas de estas instituciones.
El presente estudio de México Evalúa analiza la evolución de las fiscalías estatales, identificando los avances alcanzados y los retos que persisten para que cumplan plenamente su función: investigar delitos, representar a las víctimas y contribuir a reducir la impunidad. La investigación encuentra que, pese a los cambios normativos, algunas prácticas heredadas del antiguo sistema inquisitivo continúan presentes en la operación cotidiana.
A partir de este diagnóstico, México Evalúa plantea una agenda de mejora institucional que no depende exclusivamente de reformas legales, sino de fortalecer la gestión, la profesionalización, la tecnología, la transparencia y la evaluación de resultados. La transformación de las fiscalías requiere un esfuerzo conjunto entre autoridades, sociedad civil, academia y especialistas.
Las fiscalías mantienen una brecha entre el diseño institucional y su funcionamiento cotidiano.
Aunque la reforma al sistema acusatorio debió consolidarse desde 2016, muchas instituciones aún operan bajo lógicas asociadas al expediente escrito y no bajo modelos de investigación estratégica.
El estudio identifica problemas como la sobreutilización del archivo temporal, el bajo uso de acuerdos reparatorios y los reducidos niveles de judicialización de casos.
Los resultados del estudio sugieren áreas de oportunidad en la gestión interna. No necesariamente reflejan falta de esfuerzo institucional, sino la necesidad de fortalecer procesos, capacidades y herramientas que permitan resolver los casos de manera más efectiva.
La autonomía requiere capacidades para traducirse en mejores resultados. El análisis muestra que contar con autonomía formal es indispensable, pero insuficiente si no está acompañada de estructuras organizacionales funcionales, indicadores claros, profesionalización del personal y mecanismos de rendición de cuentas.
La investigación utiliza un enfoque integral que parte del análisis del marco institucional y normativo de las fiscalías para después contrastarlo con sus resultados operativos. El estudio revisa la evolución histórica de la procuración de justicia en México, la transición al sistema acusatorio y el proceso de transformación de procuradurías hacia fiscalías autónomas.
Posteriormente, se examinan datos públicos provenientes principalmente de encuestas y censos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), así como información obtenida de solicitudes de infiormación sobre estructuras internas, procesos, tecnologías, políticas de persecución penal y mecanismos de transparencia. Este enfoque permite identificar la distancia entre las normas existentes y la operación diaria de las instituciones.
México Evalúa propone una agenda orientada a fortalecer las capacidades institucionales de las fiscalías:
Estas medidas pueden avanzar incluso sin depender exclusivamente de cambios legislativos, mediante una agenda de colaboración institucional.
Las fiscalías son un elemento central para que las reformas al sistema de justicia penal se traduzcan en resultados concretos para las personas. Su fortalecimiento representa una oportunidad para mejorar la respuesta del Estado frente al delito, atender mejor a las víctimas y recuperar la confianza ciudadana.
México Evalúa reconoce los esfuerzos que diversas autoridades han realizado para mejorar la procuración de justicia y considera que existe una ventana para construir una agenda común. La consolidación de fiscalías más sólidas requiere diálogo, intercambio de experiencias y colaboración entre gobiernos, instituciones de justicia, congresos, academia y sociedad civil.