La única manera de saber que todos los recursos que se van a invertir para la correcta aplicación de la Ley Nacional de Ejecución Penal tuvieron resultados positivos es por medio del monitoreo y la evaluación. Leslie Solís (@Leslie_fs) / Animal Político
La única manera de saber que todos los recursos que se van a invertir para la correcta aplicación de la Ley Nacional de Ejecución Penal tuvieron resultados positivos es por medio del monitoreo y la evaluación.






No obstante, esta información es insuficiente. Para pintar el cuadro completo de las cárceles en el país, requerimos datos sobre la percepción y experiencia de las personas que se encuentran privadas de la libertad. Esto es importante porque, como hemos argumentado, un sistema de justicia de calidad significa una mejor experiencia para los usuarios —tanto víctimas como acusados de algún delito, incluyendo a quienes se encuentran en la cárcel. Y son los usuarios, precisamente, los más indicados para informar sobre las cuestiones que los afectan. En esta línea, el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) ha realizado encuestas a población en reclusión en el Distrito Federal, el Estado de México, y en Centros Federales. Estas encuestas nos han permitido conocer, por citar algunos ejemplos, el porcentaje de personas privadas de la libertad que reporta sentirse insegura, haber sido golpeada, no haber recibido atención médica adecuada, o que sus familiares deben pagar sobornos al personal para ingresar al centro.
Sin embargo, estos ejercicios no se han levantado de forma sistemática en todo el país. Así, en el marco de la discusión de la recién aprobada Ley Nacional de Ejecución Penal (LNEP), México Evalúa junto con otras organizaciones de la sociedad civil promovió un Sistema Nacional de Información Estadística Penitenciaria más completo que, entre otras cosas, incluye la creación de unaEncuesta Nacional a Población Privada de la Libertad (ENPOL), la cual estará a cargo del Inegi. Esto significa que pronto contaremos con información estadística que nos permita conocer, entre otras cosas, las condiciones de internamiento de las personas privadas de la libertad (artículo 29 de la LNEP), tanto en centros penitenciarios estatales como federales en todo el país. Los resultados que arroje la encuesta serán vitales para proponer políticas públicas porque nos permitirán conocer los aspectos más urgentes que atender para mejorar la experiencia de los usuarios.
El sistema penitenciario mexicano está en crisis, como se ha señalado en diversas ocasiones. La LNEP tiene el objetivo de cambiar esta realidad, por lo que plantea medidas para garantizar el respeto a los derechos de las personas privadas de la libertad, así como la gobernabilidad de los centros penitenciarios. Ahora bien, la única manera de saber que todos los recursos que se van a invertir para la correcta aplicación de esta ley tuvieron resultados positivos es por medio del monitoreo y la evaluación. Esto quiere decir que tendremos que dar seguimiento a los datos del sistema penitenciario —tanto los que ya existen como los que pronto estarán disponibles— para determinar si efectivamente las cárceles son lugares dignos y seguros, en los que se garanticen los derechos de todas las personas privadas de la libertad.
*Leslie Solís es investigadora del área de Justicia de @mexevalua.