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Bienvenidos a la segunda entrega de El Sextante Recordemos por qué estamos aquí, navegantes. Junto con ustedes, nos hemos propuesto...

Bienvenidos a la segunda entrega de El Sextante
Recordemos por qué estamos aquí, navegantes. Junto con ustedes, nos hemos propuesto observar y analizar el proceso de transición energética de México rumbo a la descarbonización de la economía, así como los viajeros han usado el sextante para observar la posición de los astros y medir las distancias por medio de ángulos. 

La emergencia climática, en conjunción con las oportunidades que se abren gracias al tan traído y llevado nearshoring, impone la necesidad de contar con un sector energético vigoroso, bien preparado desde el punto de vista económico, pero también regulatorio, legal, judicial y social. ¿Las señales son positivas?

De entrada, un dato preocupante: según reportó en el primer trimestre de 2023 la firma AT Kearney, hay un descenso importante en la inversión total como porcentaje del Producto Interno Bruto, que pasó, entre 2018 y 2021, de 22% a 18.9%, por disminuciones en sus dos componentes principales: inversión pública (de 3% a 2.7%) e inversión privada (de 19% a 16.2%). Estos resultados provocaron la salida de México del ranking 2023 que mide a los 25 países con mejores condiciones para atraer la Inversión Extranjera Directa (IED). Los analistas afirman que México ha limitado su atractivo potencial para los inversionistas debido, entre otros factores, a la falta de claridad en el manejo del sector energético. Y, en materia de electricidad –insumo esencial para la inversión directa–, las reformas jurídicas y regulatorias en el sector han favorecido la posición en el mercado de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y, al mismo tiempo, frenado la participación de inversión en energías renovables –aún con contratos establecidos–. Esto, por supuesto, ha implicado una mayor litigiosidad en el sector con importantes impactos negativos en la competitividad del país. 

Éste es un tema de la mayor importancia si queremos describir la transición energética en nuestro país, cuya ruta puede ser confusa y accidentada. Y lo tratamos, entre otros, en esta segunda entrega de El Sextante, el boletín del programa de Regulación y Competencia de México Evalúa. 

¡Gracias por seguir los ángulos de la transición energética!

En este tablero de indicadores está el pulso de la transición energética nacional. 

Hemos agregado en esta edición el ángulo de ‘Actividad judicial’.

AQUÍ PUEDES RECUPERAR UNA PRESENTACIÓN DE LA FORMA EN QUE CONSTRUIMOS LOS INDICADORES

Entrega tras entrega pondremos sobre la mesa ensayos que buscan avivar la conversación sobre las políticas que impulsan o inhiben la transición energética, bajo ángulos como: la competencia económica, la responsabilidad social corporativa, regulación, sustentabilidad, nearshoring, y otros.

En esta ocasión:

Disfuncionalidad y contracción productiva como subproductos de la contrarreforma energética


En este artículo describimos la situación vulnerable en la que se encuentran los regulados en el sector eléctrico, creada por la contrarreforma energética de facto. Ante la presencia de un regulador ostensiblemente débil, éstos se encuentran a merced de una amplia discrecionalidad y opacidad, lo que plantea, por supuesto, importantes riesgos en materia de corrupción y de certidumbre jurídica. Además, dada la deliberada política energética que restringe una mayor participación de la inversión privada y, por ende, de la competencia económica, el país se encuentra ante una contracción de capacidades y de desarrollo de su industria eléctrica, que afecta gravemente la competitividad en su conjunto.

Formalización de la perspectiva de género con valor compartido en las Empresas Productivas del Estado
El éxito de las empresas puede medirse de diferentes maneras. Sin embargo, ante retos tan grandes como la crisis climática y la profunda transformación social que necesita para lograr la transición energética, el indicador de rentabilidad ya no es suficiente. En este sentido, la perspectiva de género en las empresas es más que una estrategia de responsabilidad social o de cumplimiento normativo; es una política que podría generar valor compartido, y que coloca tanto a la empresa, como a la sociedad en su conjunto, en un estadio superior. En este artículo analizamos los frutos que han obtenido los esfuerzos que Pemex y CFE han hecho para abatir la inequidad de género a su interior, y proponemos a las empresas un componente innovador en sus políticas al añadir estrategias de valor compartido en sus planes de negocio.

Como analizamos en este artículo, desde el sector hidrocarburos están empezando a sonar cada vez más alarmas a causa de los obstáculos regulatorios, y la Comisión Reguladora de Energía (CRE) tiene un papel en ello. 

Pues bien, en este foro organizado por Oil & Gas Magazine México, colaboramos para llegar al fondo del asunto, que se vislumbra en las sesiones mismas de la CRE. El video no tiene desperdicio.

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